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Medidas de ahorro posibles

Pueden lograrse importantes ahorros energéticos trabajando sistemáticamente para optimizar el proceso del aire comprimido. Es importante utilizar el compresor adecuado, optimizar el uso del aire comprimido y reparar las fugas.

1. Compresor

 

El compresor que produce el aire comprimido genera mucho calor, igual que una lámpara incandescente. Aunque ha aumentado la eficacia de los compresores, la mayor parte de la energía eléctrica aportada desaparece en forma de calor. Pero también hay soluciones para esto. Se puede aprovechar el calor sobrante del compresor, utilizándolo para algo que, de otro modo, necesitaría una aportación de energía adicional.

Elija el compresor adecuado para las propias necesidades, con objeto de conseguir el mayor grado de aprovechamiento posible de la planta Averigüe la cantidad de aire comprimido y la presión que se necesitan para realizar diferentes trabajos y para propulsar máquinas de la producción. Estudie los ciclos de funcionamiento y averigüe qué calidad de aire se necesita en la planta. Luego, determine junto con el proveedor del compresor cuáles son sus necesidades y qué equipos se necesitan para conseguir una producción con la mayor eficiencia energética posible.

2. Uso óptimo del aire comprimido

 

A la técnica de aire comprimido no se le ha dado nunca la importancia necesaria y es algo en lo que no se ha pensado mucho. En cambio, quizás se ha aumentado un poco el margen para ir sobre seguro. Pero en un cilindro neumático grande cabe más aire que en uno pequeño y si la presión no está optimizada para la aplicación pertinente, se consume más aire de lo necesario. A menudo la presión en un sistema de aire comprimido es demasiado alta en relación con las necesidades, con lo que aumenta el consumo de aire y se consume más energía. En el caso de la técnica eléctrica, por ejemplo, nunca se tomaría tan a la ligera el diseño de un sistema. El desarrollo tecnológico ofrece cada vez más dispositivos inteligentes que reducen el consumo energético en los sistemas de aire comprimido.

En la industria se utiliza aire comprimido, por ejemplo, como fuente de energía para herramientas y máquinas, para secar y enfriar y para limpiar. Para un aprovechamiento óptimo del aire comprimido, elija el equipo adecuado para sus necesidades.

Si se necesita aire comprimido para limpiar, deben usarse boquillas de soplado especialmente diseñadas que pueden aprovechar el efecto eyector; la capacidad de utilizar el aire que rodea la boquilla. En comparación con métodos convencionales se puede reducir el consumo de aire hasta en un 50%.

Sustituya el soplado de “tubo a escape libre” por boquillas de soplado más eficaces que proporcionen la potencia y el espectro de soplado correctos para la aplicación pertinente. Lo mismo ocurre con las pistolas de soplado: sustituya los modelos de “tubo a escape libre” por variantes más modernas que consumen menos energía. Utilice el aire comprimido sólo cuando es necesario. Instale válvulas de cierre manuales o automáticas en todas las estaciones de soplado. Esto también tiene el efecto positivo de reducir fugas.

Las herramientas neumáticas deberían sustituirse, en la medida de lo posible, por herramientas eléctricas que a menudo tienen un rendimiento mucho más alto. Un aparato eléctrico puede alcanzar un rendimiento del 50%, en tanto que una herramienta de aire comprimido equivalente normalmente no convierte más de un 12-15% de la energía aportada en trabajo útil.

3. Fugas

 

Las fugas son probablemente el factor negativo más grande en un sistema de aire comprimido. No es inusual que un 20-50% del aire comprimido que se produce desaparezca en forma de fugas. Para arreglar esto es importante revisar periódicamente el sistema de aire comprimido para detectar fugas y hermetizar. Normalmente el 80-90% de las fugas producidas están cerca del usuario, en mangueras, acoplamientos y accesorios. También puede haber fugas importantes en máquinas y herramientas neumáticas.

Se puede ahorrar mucho dinero revisando periódicamente el sistema de aire comprimido: hermetizando fugas, adaptando máquinas y consumidores de aire a las condiciones operativas pertinentes y sustituyendo herramientas y equipos por variantes de menos consumo energético.