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Disminución auditiva

La sociedad moderna ha creado un entorno en que el oído es el órgano sensorial que se daña más a menudo y más fácilmente. El oído no está construido para resistir ni excluir fuera muchos de los sonidos y ruidos que hay en la sociedad industrial actual. Por consiguiente, con frecuencia el oído es dañado gravemente por ruido intenso y repetido.

Cómo le afecta el ruido

 

Los humanos tienen cinco sentidos: vista, oído, gusto, olfato y tacto. El sentido que se considera más importante es la vista. Es importante para poder realizar nuestros estudios y nuestro trabajo.

Después de la vista se suele clasificar al oído como sentido más importante. Usamos el habla y el oído para comunicarnos. El oído es también nuestro mecanismo de advertencia más sensible y más importante. Recibe impresiones de todos lados y está abierto a impulsos tanto en estado despierto como durante el sueño.

La pérdida de audición puede hacer que la persona afectada quede total o parcialmente aislada de su entorno.  Una pérdida de audición así nunca se puede reparar. Antes se consideraba que una máquina ruidosa era símbolo de potencia, poder y prosperidad. La gente se acostumbraba al ruido; es decir, que lo aceptaba porque la máquina ruidosa significaba ingresos y subsistencia. El hecho de que la persona expuesta el ruido desarrollara disminución auditiva o casi quedara sorda se consideraba como parte de la profesión. Actualmente no necesitamos conformarnos con esta explicación. Hay posibilidades de reducir o excluir el ruido, tanto en nuestros lugares de trabajo como en la vida cotidiana. Basta con concienciar a las personas de los peligros y las posibilidades, para que se pueda combatir el ruido. Muchos expertos y científicos consideran que el ruido es uno de nuestros principales problemas ambientales.

Se suele hablar de tres tipos de efectos del ruido:

 

Psíquico

El efecto psíquico consta de irritación causada por ruido continuo o repetido. Para una perturbación así, la intensidad no necesita ser grande; especialmente durante el descanso o el sueño. Basta con el goteo de un grifo o un ruido de tráfico apagado. El ruido irritante en el lugar de trabajo reduce la capacidad de trabajo y el rendimiento. Puede decirse que, por regla general, la irritación aumenta con la intensidad del ruido, y el ruido que contiene tonos distintos de alta frecuencia es especialmente molesto.

 

Encubridor

El ruido encubridor es aquel que dificulta que el oído perciba otros sonidos; por ejemplo, conversaciones y señales de advertencia. Por consiguiente, el ruido encubridor puede hacer que aumente el riesgo de accidentes en el lugar de trabajo.

 

Físico

El efecto físico del ruido es principalmente el daño del oído interno; bien agudo cuando el ruido es muy intensivo (por ejemplo, un tiro de arma de fuego), o sucesivo en caso de exposición continua a ruido industrial.  Otros efectos físicos del ruido pueden ser el aumento de la presión sanguínea, el cambio del ritmo respiratorio y el cambio de la reproducción del ácido estomacal. Además, empeora la circulación sanguínea, el sueño y la digestión. Esto puede causar jaqueca, náusea, tensión muscular y cansancio psíquico y físico general, lo que, a su vez, puede causar una falta de atención.

Cuando se carga el oído con sonidos demasiado fuertes, se dañan las células ciliadas sensibles al sonido del oído interno. Cuanto más fuerte es el sonido, menor es el tiempo necesario para que se produzca un daño.

Cuando se está expuesto a sonidos fuertes, se puede tener la sensación de que se taponan los oídos, se oye peor y se producen zumbidos o timbrazos en los oídos. En la mayoría de casos, el oído se recupera después de un tiempo; la lesión sólo era temporal, pero, de cualquier modo, se demuestra que se ha estado expuesto a más ruido del que tolera el oído. Ésta es una señal de advertencia clara que se debe tomar muy seriamente.

La exposición repetida a ruido fuerte puede hacer que el oído, con el tiempo, pierda la capacidad de recuperarse. Entonces se tiene una pérdida de audición permanente e incurable. También hay un gran riesgo de que los zumbidos o timbrazos en el oído sean permanentes. Es sobre todo la capacidad del oído de percibir las frecuencias altas (sonidos agudos) la que corre el riesgo de dañarse si una persona se expone a presiones acústicas demasiado fuertes.

Incluso una disminución auditiva relativamente moderada puede ser molesta porque a menudo produce dificultad de percepción de conversaciones. Esto se nota especialmente cuando se está en grupos grandes y molesta que varias personas hablen al mismo tiempo o que haya ruido de fondo. Normalmente una persona no nota la aproximación de una pérdida de audición antes de una fase tardía, debido a que se acostumbra gradualmente al empeoramiento. El cerebro compensa en parte la pérdida de audición utilizando otros sentidos; por ejemplo, leyendo los labios de la persona que habla. Esto también contribuye a retrasar la detección de la pérdida de audición.

Una disminución auditiva es por regla general una lesión permanente que sólo se puede compensar deficientemente con medios técnicos como, por ejemplo, un audífono.

Tinnitus

 

Tinnitus significa que se perciben sonidos sin que exista ningún sonido real. Puede percibirse, por ejemplo, como zumbidos, timbrazos o sonidos monotonales en la cabeza. El tinnitus suele producirse como un efecto de una lesión por ruido, aunque también se presenta con pérdidas de audición por otras causas. El tinnitus también se puede producir sin que, por lo demás, se pueda demostrar la existencia de ninguna disminución auditiva mensurable. Cuando hablamos del tinnitus como un problema, nos referimos al tinnitus permanente que molesta al individuo. Está afectada de tinnitus en grado variable aproximadamente el 10-15% de la población. Está afectada de tinnitus grave aproximadamente el 3-5% de la población.

No se conoce la causa exacta del tinnitus. Según una teoría, se debe a que las células auditivas están tan dañadas que envían señales falsas al cerebro. Señales que el cerebro percibe como sonido. Podría decirse que las células auditivas están “conmocionadas” por ruido y se han bloqueado en una posición en la que envían señales aunque no haya ningún sonido en el entorno.

El tinnitus es normalmente un problema temporal, pero para algunas personas puede convertirse en permanente; comparable a un dolor crónico, en cuyo caso es importante pedir ayuda.  Además, el tinnitus empeora cuando se está estresado, cansado o deprimido. El sonido de tinnitus no se puede medicar ni eliminar quirúrgicamente, pero hay un tratamiento que alivia y apoya.

 

Hipersensibilidad sonora

Otra forma de pérdida de audición que se puede producir es la hipersensibilidad sonora, con la que sonidos de intensidad bastante moderada se perciben como de fuerza molesta. A menudo, aunque no siempre, se presenta junto con tinnitus.

Distorsión del sonido

 

Otra forma de lesión es la distorsión del sonido. Incluso cuando los sonidos son claramente audibles se escuchan con calidad peor debido a la lesión en el oído. La diploacusia es una forma de percepción auditiva distorsionada. Puede manifestarse con la percepción de un tono puro como dos tonos en combinaciones que pueden ser muy disarmónicas o como la percepción de un mismo tono con diferentes tonalidades en el oído izquierdo y el oído derecho respectivamente. Esto puede ser muy molesto; por ejemplo, cuando se escucha música.

Una percepción común y totalmente errónea es que las personas se acostumbran al ruido. Una actitud positiva con respecto al ruido hace que se reduzca la reacción física en el cuerpo, aunque no se evita el efecto negativo en el órgano auditivo, produciéndose fatiga y paralización de algunas células ciliadas. El hecho de no verse afectado por un ruido al que se está acostumbrado se debe a que se ha perdido audición para las frecuencias en las que el ruido es más intenso. Por consiguiente, una persona acostumbrada a un determinado tipo de ruido puede ser insensible a todas las frecuencias incluidas en el ruido en cuestión.

Tal como se ha dicho anteriormente, el sonido se produce cuando una onda de presión afecta al tímpano y a la cóclea en el oído interno. Entonces la membrana en la cóclea vibra y afecta a las células ciliadas, que se doblan para exactamente la frecuencia correspondiente a la de la onda de presión. Si las mismas células ciliadas se excitan mucho durante un tiempo determinado, se altera el metabolismo y las células sensoriales se desactivan temporalmente. Entonces se produce sordera. Si las células pueden reposar después de un esfuerzo no excesivamente fuerte y duradero, pueden recuperarse y volver a funcionar. Si el esfuerzo se repite día tras día, las células ciliadas no tienen tiempo de normalizarse. La alimentación sanguínea y el metabolismo de la célula han cambiado de tal forma que ésta ya no puede funcionar.

Lo horrible de la pérdida de audición es que al principio no se nota. Primero se ven afectadas las frecuencias altas que están sobre el intervalo del habla. Ya no se oye el piar de los pájaros ni la canción de los grillos. Y finalmente se ve afectado todo el intervalo del habla.

Dentro del intervalo del habla, desaparecen primero las consonantes y después las vocales. Entonces el efecto se puede presentar con una rapidez sorprendente y ser asolador. Los daños por ruido comportan a menudo la generación de impulsos nerviosos, percibidos como pitidos o zumbidos compuestos por tonos puros o complejos de tonos dentro de un intervalo de frecuencias determinado; es decir, que se perciben sensaciones auditivas sin estímulo. Este fenómeno puede causar tanto molestias psíquicas grandes como la pérdida de audición misma. Es posible adaptarse al ruido, pero tarde o temprano se pagará el alto precio de la adaptación.

 

Una pérdida de audición es incurable.